LICEO

LICEO ÁLVARO FIGUEREDO

Si bien el Liceo de Pan de Azúcar se oficializó por Ley del año 1947, fue dos años antes que el Centro Educativo comenzó su labor.

Mi generación concurrió al Centro Docente en su emplazamiento de la calle Ituzaingó, pero el primer local fue el de Rivera y Lavalleja, donde estuvo desde su fundación hasta 1954. En noviembre de 1982 fue inaugurado el actual edificio, construido específicamente para su función. 

Dirección

GRAL. FRUCTUOSO RIVERA 981 entre INDIO MIGUEL y SAN CARLOS

Teléfono 4434 9075

a la derecha, edificio de calle Ituzaingó entre Rivera y Félix de Lizarza→

El Liceo de Pan de Azúcar, cincuenta años después

Cuando caminamos hacia el vecino siglo XXI, la preparación de las personas aparece progresivamente como una cualidad imprescindible.
     Hubo otra época en la que los autodidactas o personas sin estudios curriculares lograban progresar sin trabas, y llegaban a ocupar importantes cargos en la Administración Pública o en empresas privadas.
El gran incremento en la oferta de mano de obra y la no tan multiplicada demanda, hasta que accedan a los a los puestos de trabajo los más capacitados. Es común que para atender un mostrador se exija liceo completo… y aunque parezca exagerado es lógico, si el responsable del comercio puede optar, lo hará por aquel que desde el punto de vista de la preparación pueda ofrecerle el máximo resultado.
  Cada vez más, las personas sin estudios por lo menos secundarios, quedan excluidas de la mayoría de las opciones. La educación juega un rol fundamental del que nos ocupamos en otro artículo.
Si bien el Liceo de Pan de Azúcar se oficializó por Ley del año 1947, fue dos años antes que el Centro Educativo comenzó
Su labor. Al cruzar la barrera de los primeros cincuenta años, nos parece oportuno nos parece oportuno ubicar nuestro liceo en el tiempo, y verlo proyectado en el próximo milenio. En aras de cumplir este propósito recurrimos a la profesora Cristina Mato de Bonilla.
            Más allá de ocupar la dirección Álvaro Figueredo, su aporte es valioso por tratarse de una docente de muchos años de actividad, y además, identificada con nuestra Ciudad.
   » El Liceo como institución formativa, tiene un papel de primer orden; se trata del único Centro de Enseñanza Secundaria en Pan de Azúcar, y por lo tanto, el lugar dentro de la Ciudad donde se imparte enseñanza de mayor nivel. Por lo tanto, el papel del liceo en la Comunidad es extremadamente importante. Si bien no se cuenta con todas las opciones de “preparatorios”, desde que existe el Segundo Ciclo en Pan de Azúcar muchos jóvenes pudieron continuar sus estudios sin necesidad de viajar.”
   “Hay un papel formativo de primer orden que el Liceo trata de cumplir cada vez mejor, pero además hay otro papel muy importante que debe empezar a cumplir con mayor fuerza, que es el hecho de difundir la cultura de la ciudad.”
“Lamentablemente los padres de alumnos cada vez se acercan menos al Liceo. Lo hacen en general sólo cuando se les llama por un problema disciplinario, o de inasistencias, pero normalmente no concurren a enterarse cómo marchan los estudios de sus hijos, ni tampoco a colaborar con el Liceo. Se hace muy difícil cada año formar la comisión de APAL (Asociación de Padres de Alumnos del Liceo) porque de unos cuatrocientos ochenta alumnos, cuando se llama a los padres, asisten no más de quince, de los que luego quedan menos de diez. La colaboración de los padres sería importantísima en todo sentido, permitiría un mejor seguimiento de los estudios de sus propios hijos y la cooperación con información de problemas de los alumnos, que sería de gran utilidad para los docentes y como consecuencia, ayudaría a los muchachos a desarrollarse en plenitud. Uno trata de comprender,
Padres y madres trabajan, hay cada vez menos tiempo, pero yo pienso que para los hijos hay que hacerse tiempo”
El curso de la charla con Cristina Mato nos puso frente a los problemas de los alumnos. En otras páginas de esta entrega, nos ocupamos precisamente de los jóvenes y sus conflictos. Nos pareció importante conocer la opinión de nuestra entrevistada.
Lamentablemente todos sabemos que hay problemas nuevos, y decir que no, sería cerrar los ojos. En Pan de Azúcar estamos viviendo una situación en la que algunos jóvenes consumen drogas en círculos menores, pero con el riesgo de que eso pueda extenderse. También el consumo de alcohol, principalmente de vino que es la bebida más barata, la que está al alcance de los “chiquilines”, quienes no sólo lo beben, sino que además se lo inyectan. Es sin dudas una problemática nueva que preocupa a la mayoría de los padres, con mucha desinformación, además, acerca de lo que realmente está pasando. Es algo muy serio, y creo que sería bueno que todos los padres de jóvenes conversáramos para estudiar las formas de solucionarlo, para que no siga aumentando”
 “Otra cosa es que han disminuido los hábitos de estudio, en lo que indudablemente inciden los cambios de nuestra sociedad y el surgimiento de atracciones que acaparan la atención de los muchachos: video-juegos, televisión, “maquinitas” … La lectura se ha dejado completamente de lado, y los libros no resultan para nada interesantes. Al perder el contacto con el libro, han perdido la práctica de la escritura, el afán de encontrar en los libros, cosas nuevas que les enriquece.  Han perdido la capacidad para leer, para razonar con rapidez y para expresarse. Se expresan y escriben muy mal; leen deletreando aún en los niveles más altos, demoran mucho en comprender las lecturas. Todo esto ha influido negativamente sobre los chicos.
“Muy a pesar nuestro, las madres pasamos mucho tiempo fuera de la casa y no podemos hacer el “seguimiento”
de su actividad, están muchas horas solos, y si no hay quien les marque los tiempos para trabajar y hacer las cosas, no lo hacen. Hay excepciones, pero son raros los chiquilines que por sí solos tienen esa una responsabilidad y ese deseo de estudiar.”

“Estamos ante un mundo de cambios tan violentos, que a nosotros mismos nos faltan respuestas para las preguntas que ellos nos hacen: ¿Para qué voy a estudiar si después, quizás, no tendré dónde trabajar? Entonces uno se queda sin argumentos
  Nos ponen como argumentos. Nos ponen como ejemplo a algunas personas que no estudiaron, pero que instalaron un comercio y están llenas de dinero. Es difícil tanto para los padres como para los docentes, hacerle ver que hay que estudiar, hacerles ver por qué debe estudiar, pero como adultos estamos en la obligación de por lo menos seguir los caminos. “
Indudablemente el tema de los jóvenes da para hablar mucho, pero preferimos retornar al asunto central de esta nota:
El Liceo Álvaro Figueredo después de cumplir sus cincuenta años. Nuestra generación concurrió al Centro Docente en su emplazamiento de la calle Ituzaingó, pero el primer local fue el de Rivera y Lavalleja, donde estuvo desde su fundación hasta 1954. En noviembre de 1982 fue inaugurado el actual edificio, construido específicamente para su función. Pese a que se trata de una de una construcción de pocos años, ya existen algunas fallas en su estructura.  
“No está en buenas condiciones, primero por un problema serio que hace que el techo se llueva. Obreros de la Junta Local, trabajaron con esmero por una solución transitoria, pero volvió a lloverse y ya está definido como una empresa transitoria, pero volvió a lloverse y ya está definido, que una empresa constructora hará mediante licitación, la reparación definitiva. Entonces, el problema más grave que nos queda es el de la capacidad, ya que existen solamente seis aulas de clase para una población estudiantil en crecimiento. En las escuelas hay grupos muy numerosos que no tardarán en llegar al liceo, Un objetivo fundamental para los próximos años será la construcción de nuevas aulas, para no llegar a una situación que conocemos bien y que no queremos, que es la superpoblación. No está prevista en los planos una planta alta, por lo que tendremos que utilizar parte del extenso. Ya se cuenta con autorización para levantar un salón multiuso.” 
“Un aspecto a destacar es que el liceo cuenta con una biblioteca que dentro del departamento de Maldonado, es de las que están mejor provistas; Se cuenta con muy buen material, excelentes volúmenes, y por el celo que ha tenido el personal  que ha estado encargado, como por ejemplo, Doris, sin olvidar la honradez se los alumnos que salvo casos excepcionales, devuelven siempre los libros, La biblioteca  se ha conservado  bastante bien pese a que no existe un funcionario designado específicamente Para atenderla. Yo creo que es una riqueza enorme para el liceo, una riqueza que no podemos perder, por eso hemos tratado de enriquecerla con nuevos ejemplares, especialmente de Historia del Arte (que prácticamente no había). Este patrimonio debe aprovecharse, por lo que buscaremos todos los caminos para que una persona pueda dedicarse a atenderlo por lo menos, seis horas al día.”
“El Liceo de Pan de Azúcar es algo muy especial: está en un espléndido estado de conservación, cuando el material de laboratorio tiene treinta o cuarenta años, pese a lo cual se mantiene en perfectas condiciones…pero falta actualización. Lo mínimo está, habría que agregar cosas modernas, pero se puede trabajar, y eso gracias al esfuerzo de todos los funcionarios, al afecto que le tienen al Liceo. Secundaria no puede mandar mucho material, a veces faltan tizas, bancos, sillas, pero se hace todo lo que está al alcance de las posibilidades.
Es muy importante el apoyo de APAL, ya se cuenta con televisor y video, y ahora habrá que formar una videoteca, útil para las clases, pero también para horas libres cuando faltan profesores. “
“Algo que nos preocupa es que al no estar cercado el predio, en los recreos aparecen chicos que no son alumnos y traen cigarrillos y otras cosas, además alguien produce daños en el parque arbolado…habrá que encontrar una solución.”
El diálogo podría haberse extendido mucho más, pero no quisimos entrar en detalles, en cada asignatura, en cada grupo o nivel. Nos quedamos con la impresión de un Centro Docente consciente de sus problemas, defectos y virtudes, que trata de acomodarse ante la embestida de los nuevos tiempos, que acepta el desafío y se empeña en no ceder en su esfuerzo de mantener en el futuro, un rol importantísimo en la formación de los jóvenes. Nos queda claro también que todo rodaría mejor si se recibiera un aporte económico mayor de los organismos correspondientes, y si los padres de alumnos, conscientes del papel del Liceo, se acercaran más a enterarse de la marcha de los estudios de sus hijos y a colaborar con el Centro Docente.

Prof. Alberto Vaccaro

 

 

 

(Artículo publicado en el libro «EL CERRO DESDE CADA ESQUINA» editado en 1995.)

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